Entre el día por marchar y la noche por venir,
al descanso de los pájaros, el crepúsculo se hacía
en notas que se grababan al rayar los pentagramas
y se ordenaban en la partitura de la calma.
Exordiando la singular composición, el agua bullía alegre
y al sonar las hojas al son del viento, comenzó la serenata...

A LA SOMBRA DE LA LUZ